24 de enero de 2013

Me gusta pensar en el mundo como algo continuo. Algo constante que nunca frena.
Esperamos que la vida nos conduzca a un final feliz pero no pensamos que nunca se llega a un final verdadero, todo conduce a otra etapa, a otro momento. Las nubes que cubrían el sol hace dos meses en Latinoamérica son las que anuncian la tormenta en Turquía esta noche. Todo es cíclico, está en constante movimiento. Hay que disfrutar cada segundo y aprender que momentos dejar ir y a cuales aferrarnos.

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