12 de agosto de 2013

Después de vivir la reacción de una ciudad que nunca vi tan movilizada, de sentir el dolor en el aire, de escuchar lo que es el silencio, el respeto, de darme cuenta que solo bastaba que haya gente necesitada para encontrar gente dispuesta a ayudar. En un momento en el que cada vez me costaba más tener fe en las personas, en una sociedad que aparenta individualismo y se muestra egocéntrica y consumista, que en el día a día da la impresión de estar yendo de mal en peor, lo que pasó más allá de lo terrible y conmovedor de la tragedia en sí, es reconfortante y me da orgullo de mi ciudad y mi gente, y me muestra que todavía hay amor y caridad. 
El bombero, el rescatista, el psicólogo, medico, enfermero, el que lleva donaciones, es voluntario y se queda ayudando desde donde puede, todos ellos son los héroes que hay que reconocer, aplaudir y admirar y sobre todo a los que hay que agradecer. 
La ciudad se unió en buenas intenciones, pensamientos y apoyo. Ahora solo resta encontrarle el sentido para poder crecer de lo que paso y que nunca más se vuelva a repetir. 
FuerzaRosario 

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