19 de septiembre de 2013

  
Si el país de las maravillas estuviera tan cerca como el disfraz que usamos para creer que en verdad podemos escapar de la realidad con una peluca y maquillaje quizás sería más fácil ser feliz en vez de vivir en este juego de mentiras a mi misma donde en el fondo sé que pasa pero tengo la idiota ilusión de que si hago como si no lo viera simplemente en algún momento dejará de pasar, como por arte de magia o cuestiones del destino. 

Soy consiente de que para vivir de verdad necesito dejar de pintar las rosas blancas para que sean rojas; asumir y enfrentar pero la realidad lastima. 

¿Para qué prender el noticiero si en mi burbuja no duele tanto salir a la calle? 
¿Porqué no ponerme auriculares en vez de escuchar la  discusión que hay en la habitación de al lado? 
¿Porqué no irme a mi pieza, encerrarme, leer y ser un personaje más en un mundo inventado? 
¿Porqué no dejar todo en manos de "los grandes" para que se hagan cargo? 
Y, ¿Qué pasa ahora que estoy creciendo? ¿Qué va a pasar cuando "la grande" sea yo
¿Cómo lograr cambios importantes siendo una más en siete mil millones? 
¿Cómo evitar la guerra en Siria o calmar el hambre mundial?
¿Está tan mal evadir lo que no puedo cambiar? Si dejara de evadirlo ¿Podría cambiar en algún momento algo? 
¿Podría vivir tranquila sabiendo que lo único que hice fue escapar

Aunque quiero un mapa al país de las maravillas o un viaje a Nunca Jamás, seguir en esta edad por siempre y dejar que "los grandes" sean otros no queda alternativa y tengo que enfrentarme día a día a esta aventura de estar viva y recordar que no puedo (aunque quiera y sea más fácil) pasar por el mundo como simple espectadora porque desde esa postura las cosas solo seguirán como están y las soluciones de todo lo que está mal tienen que dejar de ser sueños y convertirse en nuestra realidad. Tenemos que ayudar todos para construir nuestro propio País de las Maravillas.

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