11 de enero de 2014

Me impresiona, cada vez más, como cada persona puede cambiar con un pequeño o gran acto los estados de animo y llegar a convertir un día en inolvidable o insignificante. Como dependemos de los demás. 
Después de un robo que dejo un estado de impotencia, bronca, angustia e inseguridad transformando mi día en enojo y ganas de pasar el tiempo para olvidarme de lo ocurrido pero sin muchas esperanzas de conseguirlo, lo que verdaderamente marcó mi vida fue la reacción de las personas que me rodean. Desde el primer momento la contención fue impresionante pero hoy me regalaron como sorpresa de mi familia lo mismo que me habían sacado.
No me interesa recuperar lo perdido sino sentirme tan querida y apoyada, el gesto de preocupación y amor incondicional es lo que verdaderamente da una caricia al alma y me demuestra que lo que hay que valorar es la familia y el cariño sincero, lo material va y vuelve

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