13 de febrero de 2014

No es la primera vez que me doy cuenta de la extraña convivencia de contradicciones que constituyen mi forma de ser. La guerra permanente entre mis dos yo. 
Se me podría representar con la típica imagen de película con un diablo en un hombro y un ángel en el otro, el ying y el yang comparten espacio en mi mente pero no siempre se complementan como el diseño clásico donde la presencia de opuestos da como resultado un perfecto circulo de armonía. 
En mi creo que falta aprender a unir mis dos mitades y por ahora cada una da vueltas a lo loco haciendo de las suyas y dejándome por resolver un caos que nada tiene de armónico. 
Soy práctica tanto como vueltera, miedosa pero valiente, decidida pero con mil y una dudas, fanática sin entender mi propio fanatismo, racional e idealista, soñadora y muy realista, madura pero infantil, necesito que me protejan pero no pienso dejarme cuidar, fuerte siendo débil, fría y sensible, preocupada con relajación, simplemente complicada, pacíficamente luchadora, ordinariamente diferente, normalmente rara.

De lo que creo estar segura es que conocerme es el primer paso para poder aprovechar al máximo el estar llena de cosas que podrían volverse complementarias si son bien usadas, aunque no siempre es fácil manejarse a uno mismo, todo tiene que ver con el auto control y nadie puede controlar algo que no conoce. Por eso sigo analizándome, poniéndome pruebas en el camino que me obliguen a crecer, intentando superarme cada día un poco más y aprendiendo de la vida para poder vivirla no solo llevándome de ella lo que sea posible sino sabiendo dejar lo suficiente.

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