15 de marzo de 2014

Vivimos entre permanentes subjetividades, somos presos de nuestras formas de ver el mundo y no todos saben aceptar lo parcial de estas visiones. 
Muchas veces creemos ser dueños de la verdad, no nos parece posible que las cosas no sean como creemos, no podemos tomar como ciertas las versiones ajenas y esto lleva a enfrentamientos sin fin. 
Se trata de ponerse en el lugar del otro ["antes de juzgarme sal a dar una vuelta en mis zapatos"], se trata de ver el mundo desde otra perspectiva, estar abiertos a dejarnos convencer, a dudar de nosotros mismos, a conseguir una idea producto de sumar distintas opiniones.
Se trata de no ser tan egocéntricos, egoístas y soberbios. 
Se trata de dar lugar a los otros en nosotros y de la misma forma acercarse a los demás. Interesarse por quien esta a nuestro lado más allá de los beneficios que nos traiga. 
Se trata de dejar de lado las ideas de este mundo consumista donde lo que vale que es la mayor producción en el menor tiempo, donde todo tiene que dejar ganancias y el tiempo es dinero. 
Se trata de ver a las personas como personas. De aceptar nuestra imperfección y aprender a complementarnos con los demás. Intentar entender y ayudar. Preocuparse, acercarse y prestar una mano, un oído, un abrazo o un hombro sin esperar que nos paguen por eso. 

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