17 de septiembre de 2014

Siempre llamó la atención esa frase que recomienda mirar el vaso medio lleno, la idea de tener un vaso y una situación que pasaba de positiva a negativa dependiendo solo de como se la exprese, de la perspectiva y el punto de vista que se use para analizarla. El vaso está medio lleno, el vaso está medio vacío, solo es la descripción del mismo vaso... en realidad nada cambia, el vaso tiene la misma cantidad de agua con cualquiera de las dos oraciones que se usen para describir su estado, sin embargo una denota optimismo y la otra lo contrario. 

La vida se ve repleta de situaciones que son, son lo que son con sus aspectos positivos y negativos, a veces mayoría de unos, otras veces de los otros pero siempre van a estar estos dos lados. En estas situaciones depende completamente de uno decidir que tomar, que perspectiva utilizar al verlas, pero lo más sano es siempre tener en cuenta las dos y entender que una no quita la otra, que por más negativo que sea lo que pase siempre va a tener esa pequeña cuota de positividad, aunque parezca escondida, aunque solo sea la enseñanza que nos queda después de vivirla, siempre algo bueno podemos encontrar. 

En el último tiempo se vive de todo, especialmente inseguridad, miedo, actos atroces, casos horribles de matanzas y robos, violencia, sobre todo mucha violencia. 
Hay casos que tocan de cerca, por suerte hasta ahora nada demasiado grave, pero estos casos me hicieron pensar mucho en la gente que me rodea y sus reacciones fueron las que me hacen creer, creer que se puede el cambio mas allá de la dificultad que representa, que no todo esta perdido. Por sobre todas las cosas me hizo feliz darme cuenta la calidad de personas que tengo a mi alrededor, encontrar en ellos unión, solidaridad y compañerismo, me hizo valorar el simple hecho de que estén en mi vida. Y en ese momento, en el que vivía la bronca de todos y en mi interior encontraba alegría y paz pensaba en estas cosas locas de la vida, en las relatividades y los puntos de vista. Mi alegría no quita la angustia ni el poder ver la realidad, las ganas de que las cosas cambien y el estar dispuesta a intentar cambiarlas, solo hace que las ganas estén siempre presentes, que la esperanza en que se puede no se vaya y que el camino sea un poquito más fácil porque siempre que se pelea de a muchos aumentan las posibilidades y nosotros contamos el uno con el otro para pelear juntos. 

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