10 de febrero de 2015

En esta tarde de febrero las nubes no se mueven y el cielo yace ahí, como siempre, solo como hoy... Siendo complice de cada amanecer y cada puesta de sol, de cada lluvia pasajera y cada tormenta furiosa, de cada risa escondida en rincones de tierras lejanas, cada revolución y revelación, cada nacimiento y cada muerte. 

Nos muestra todo y esconde a la vez los más íntimos secretos del universo, los esconde a la vista de cualquiera.

Creemos que sabemos mucho y a la vez ignoramos mucho más.
 
Y observarlo me hace pensar en que tan insignificantes somos ante la ennormidad que nos rodea, en el todo y la nada, en esto, aquello y todo lo demás... 
 
¿El cielo es el limite? 
06/02

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