29 de julio de 2016

 
Había cierto magnetismo que crecía exponencialmente, alimentado por el conocerse, por la comodidad de ser libre de ser, de vivir protaginista en obra de guión propio. 

Sin embargo, manteniendose fiel al origen de su existencia, inevitable se hacía el planteo. 
¿Qué tan alto era el costo que traía la construcción de este mundo, su mundo? 

Y de este interrogante, puntapié a la desesperación, nacía una catarata de preguntas, tan difíciles de responder como ambiguas resultaban sus respuestas. 

Debate que fue centro de encuentros pasados, presentes /y futuros/, foco de charlas sin fin. 

Surgian entre tanto que intentar resolver, más intrigas. Algunas nuevas, otras recicladas, muchas recurrentes acosadoras y enemigas del sueño 
que quizás, solo quizás, algun día, lleguen a convertir en paz.

No hay comentarios:

Publicar un comentario