29 de julio de 2016


Iba de regreso a casa, concentrada en la reflexión que tenían mientras caminaba. 

De repente,                 el ruido de pasos cortitos al trote y risa de niño llamaron su atención. 

Bajó la vista y cruzó una sonrisa pícara que se movía rápido seguida por una madre que miraba con dulzura y simpatía.

El pequeño frenó sin previo aviso y dando media vuelta  gritó: "Mamiiii, voy a subir por el puente*!".


La escena quedado atrás en seguida para ella que seguia su camino pero una extraña sensación mezcla de gracia y empatía la invadió.
Sus recuerdos cobraron vida y ese día, allá, todo fue juegos y niñez. 


*Puente: rampa de entrada a un edificio.

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